lunes, 10 de octubre de 2011

Terremoto


Hace 25 años El Salvador sufrió un terremoto de enormes magnitudes. Fue lo que Dios usó para literalmente "sacudirme" y hacerme ver que vivía una vida desordenada y vacía que solo El podía ordenar y llenar. Dios había puesto a alguien en mi lugar de trabajo que me testificó de Su bondad amorosa. Le entregué mi vida a Jesús, y recuerdo ese día como si hubiera sido ayer, fue simplemente glorioso. Pude sentir ese amor desde el primer momento, y como lo siento hasta hoy.

Desde entonces he caminado de Su mano, pero cuando me he soltado (por que Dios no nos abandona, a menos que nosotros desistamos de seguirle) he experimentado los momentos mas dolorosos de mi vida, que me han servido para, como el hijo pródigo, desear volver a la casa de mi Padre, y darme cuenta que fuera de El no tengo nada.

He sido disciplinada en medio de esas situaciones, con al amor de un Padre. He sido fortalecida en los momentos en que creía que ya no podía continuar, fui consolada cuando lloraba las lágrimas más dolorosas que recuerdo haber derramado, consecuencia de mi desobediencia. Y bendigo a mi Dios por que yo nunca estuve sola, El siempre estaba conmigo. Y por que El me esperaba con los brazos abiertos.

He vuelto a mi hogar, al rebaño adonde pertenezco y adonde fui recibida con el único Amor perfecto que existe, cuando venía herida, sucia y llena de dolor. Aún recuerdo Sus palabras:

Mi amado habló, y me dijo:
Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
11 Porque he aquí ha pasado el invierno,
Se ha mudado, la lluvia se fue;
12 Se han mostrado las flores en la tierra,
El tiempo de la canción ha venido,
Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola.
13 La higuera ha echado sus higos,
Y las vides en cierne dieron olor;
Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y ven.
14 Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes,
Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz;
Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.
(Cantares 2:10-14)


Ahora me regocijo en Aquel que ama mi alma, el que cambió mi lamento en gozo, cubrió con su gracia mi vergüenza, y mi pecado con su perdón, no tengo razón para ocultarme ni sufrir condena.

Soy una nueva criatura, mi vida le pertenece, vivo por El y para El.

…y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí. (Gal 2:20)

Y solo tengo una pregunta: Cual es el terremoto que Dios está utilizando en tu vida para que vuelvas tu mirada a El y le entregues tu vida?...

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