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Mostrando entradas de octubre, 2011

Templo del Espiritu Santo...

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Durante algún tiempo he cumplido con mi rutina de caminar diariamente entre media hora y 45 minutos, y sintiéndome frustrada si no lograba hacerlo, como si dejara de cumplir algún requisito con alguien (en realidad si no lo hago siento que me fallo a mí misma).

Hace un par de meses estuve enferma, y por el tipo de dolencia me recomendaron reposo por casi un mes. Desde entonces no he vuelto a retomar mi rutina de ejercicio y he puesto miles de excusas para no hacerlo, que si no tenia el tiempo, que si la falta de vehiculo para llegar temprano al lugar donde camino, y últimamente, la lluvia fue mi excusa perfecta. Pero mi cuerpo, ya acostumbrado al ejercicio, me lo está exigiendo, si mencionar las libras que he aumentado por haber estado inactiva. Y me asalta el temor de ser desaprobada si no cumplo con un estándar de belleza impuesto por el mundo.

Hace un par de días recordé lo que dice 1ª. de Timoteo 4:8, cuando Pablo aconseja a su joven discípulo Timoteo, que se ejercite en la pieda…

Terremoto

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Hace 25 años El Salvador sufrió un terremoto de enormes magnitudes. Fue lo que Dios usó para literalmente "sacudirme" y hacerme ver que vivía una vida desordenada y vacía que solo El podía ordenar y llenar. Dios había puesto a alguien en mi lugar de trabajo que me testificó de Su bondad amorosa. Le entregué mi vida a Jesús, y recuerdo ese día como si hubiera sido ayer, fue simplemente glorioso. Pude sentir ese amor desde el primer momento, y como lo siento hasta hoy.

Desde entonces he caminado de Su mano, pero cuando me he soltado (por que Dios no nos abandona, a menos que nosotros desistamos de seguirle) he experimentado los momentos mas dolorosos de mi vida, que me han servido para, como el hijo pródigo, desear volver a la casa de mi Padre, y darme cuenta que fuera de El no tengo nada.

He sido disciplinada en medio de esas situaciones, con al amor de un Padre. He sido fortalecida en los momentos en que creía que ya no podía continuar, fui consolada cuando lloraba las lá…