martes, 3 de agosto de 2010

Las lecciones de mi Padre



No dejo de maravillarme con lo cuidadoso que ha sido Dios conmigo hasta este día. Veo como me ha llevado de la mano y me ha guiado por caminos que yo nunca escogí recorrer, pero que El tenia preparados para mi por que han sido los mejores. Y siempre lo ha ha hecho con amor. Siempre.

El sabe que si me suelto de su mano voy a correr hacia donde El no quiere que vaya, voy a perseguir los sueños que no son los Suyos para mi vida. Sabe que aunque a mí me parezcan buenos, eso caminos son de sufrimiento y dolor, y El no desea esto para mi. Sus pensamientos acerca de mí son de paz y no de mal (Jeremias 29:11).

Y he conocido el celo de Dios, ese anhelo de Su Espiritu por hablar siempre al mío y demostrarme Su amor eterno y perfecto para que no busque nada fuera de El.

Pero como oveja torpe y necia, muchas veces dejé de seguir a mi Pastor, no quise escuchar Su voz y decidí ir al prado vecino, por que me pareció mas verde y mas atractivo, "agradable a los ojos" (Genesis 3:6). Y al soltarme de la mano de mi Padre, al dejar de escuchar la voz de mi Pastor, lo unico que pude experimentar fue dolor, frustración, tristeza. Pero en medio de mi desobediencia estaba mi Padre, esperandome a que volviera mis ojos a El y le pidiera que de nuevo me tomara de Su mano, que me trajera de regreso al redil, a mi hogar.

Y en medio de todo el quebranto y mis lágrimas, he podido conocer su disciplina pero al mismo tiempo Su maravilloso consuelo. Aun cuando me exhortaba para que dejara de ser arrogante, insujeta y desobediente (Si, esas fueron las palabras que usó a través de alguien), pude sentir su cuidado y amor. Y luego me ha dicho: "Yo habito con el quebrantado y humilde de espíritu para hacer vivir el espiritu de los humildes y para vivificar el corazón de los quebrantados" (isaias 57:15)

Sí, he sido quebrantada, pero ahora mi espíritu vive y mi corazón le glorifica.

Y no quiero volver a soltarme de Su mano!

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