lunes, 26 de julio de 2010

Puertas



Las puertas cerradas siempre despiertan curiosidad.
Queremos saber que es lo que hay al otro lado de ellas.
Cuando estamos pequeños y nos dicen "No abras esa puerta",
la curiosidas nos empuja a hacerlo.

Cuando hemos crecido sabemos que al abrir una puerta
encontraremos cosas, personas, sorpresas.
Algunas veces son situaciones desagradables
y estamos conscientes de ello.
O simplemente no nos llevan a ningun lado.
Es como abrir una puerta y que, justo detras de ella
nos encontremos con otra pared.

Lo que no entiendo es,
Por qué insistimos en abrirlas si sabemos
que nos llevaran al mismo lugar? o a ninguno?
Por que volvemos a abrirlas una y otra vez
para encontrar lo que no queremos, lo que no nos gusta?
O para darnos cuenta que no vamos a ninguna parte?

Quizá en el fondo pensamos que al cerrarla
y luego volverla a abrir
Será todo como un truco de magia y
las cosas habrán mejorado,
las personas habran cambiado,
las situaciones serán diferentes?

Y una y otra vez nos damos de frente con esa pared que nos recuerda
lo necias que podemos ser al querer abrir puertas que Dios no nos ha
mandado abrir. Entrar a lugares a donde El no nos ha enviado. Vivir situaciones
que no están en sus planes para nosotras.

La unica puerta que podemos abrir con la seguridad que nos llevará a los mejores lugares es Cristo: " Yo soy la puerta, el que por mí entrare será salvo... y hallará pastos" (Juan 10:9)

El es quien pone delante de nosotros la unica puerta confiable para abrir "He aquí que yo he puesto delante de tí una puerta abierta, que nadie puede cerrar (Apoc 3:8)

Cuando Dios abre puertas ninguno las cierra, y cuando El las cierra ninguno las abre (Apoc 3:7)

No hay comentarios: