sábado, 19 de junio de 2010

El lo hará... de cualquier manera!



Lo que transcribo a continuación no lo escribí yo, lo leí en uno de los devocionales que recibo periodicamente y es la mejor descripción que he encontrado de ese proceso doloroso que tenemos que atravesar muchas veces y que nos lleva a la sanidad y al hermoso cumplimiento de los sueños que Dios tiene destinados para nosotros. A pesar del dolor, a pesar del miedo, a pesar de creer que no podía soportar más, escogí dar un paso de fe y estoy confiada que El me lleva de cualquier manera hacia donde El sabe que debo estar para realizar Sus sueños que siempre serán mejores que los míos. Eveling

"Mi esposo tuvo que ser sometido a una cirugía después de una fractura en su rodilla, y debió pasar cierto tiempo en terapia física. Cuando le pregunté como iba todo me respondió: “Duele, la terapeuta me hizo hacer más de lo que yo pensé que podía resistir. Pero mi rodilla está comenzando a sentirse mejor.”
Pensaba en que en casos como éste, experimentar el dolor de ir más allá de nuestros limites eventualmente nos lleva a la sanidad. Es lo mismo que frecuentemente sucede con nuestros sueños.

Pensamos, “Dios, me estás pidiendo que haga esto ahora? No puedo más!”. Pero El sabe que el dolor que implica ese esfuerzo emocional que hacemos, es realmente lo que nos va a llevar a lo que hemos estado esperando por todos estos años.
Algunas veces nos decimos a nosotros mismos, “Ya pasé por todo lo que puedo soportar, no puedo esforzarme ni un poco más” Entonces fijamos nuestros corazones en la comodidad y esperamos que vengan la sanidad y la esperanza. Pero quizá no sea lo que debemos hacer.

Tal vez lo que tenemos que hacer es levantarnos de nuestra zona de comodidad, y hacer más de lo que pensamos que podíamos ser capaces antes de que nuestro sueño se vuelva realidad.

Me doy cuenta que no es fácil. Lo sé. Es duro, doloroso, y algunas veces un proceso lento. Requiere más valor del que pensamos que tenemos en ese momento. La mayor parte de las veces, no vamos a querer hacerlo. Y está bien sentirse así. Pienso en los “Héroes de la Fe”. No creo que ninguno de ellos vio con entusiasmo los riesgos que Dios les pidió que tomaran.

Moisés le dijo a Dios que no quería ir a Egipto y hablarle al Faraón.

Esther no estaba emocionada al tener que presentarse delante del rey.

Jesús pidió que pasara de El esa copa, si hubiese sido posible.

Así que no se requiere que nos sintamos emocionados por salir de nuestra zona de comodidad. Es absolutamente opcional. Y eso no nos hace menos espirituales que aquella misionera que está sirviéndole a Dios en el Amazonas.

Lo que importa es que simplemente lo hagamos de cualquier manera.
Nos duele… pero lo hacemos de cualquier manera.Tenemos miedo… pero damos el paso de cualquier manera. Estamos cómodas… pero salimos de esas paredes que construimos, de cualquier manera.

Dios no es puntilloso ni difícil. El nos llevará, de cualquier manera. El puede hacerlo.
Y es entonces cuando El nos dará aún más de lo que podemos imaginar".