Quien eres realmente?



Esta tarde mientras hacía mi rutina de caminar al menos por 40 minutos despues del trabajo, recordé algo que me sucedió hace algunos años, cuando una persona llena de mucha rabia hacia mí me pregunto gritando: ¿Quien eres realmente? Y la pregunta venía en el momento que esa persona sintió que yo la habia defraudado, por que siempre me había visto perfecta, inalcanzable, me tenía en un pedestal, casi en un trono. Pero un día se dió cuenta de mis imperfecciones y defectos, y fui la causa de su total decepción, por lo que siempre me culpó de haberle engañado...

Y recuerdo que con mucho dolor y confusión no supe que responder. La pregunta me dolió tanto en ese momento por que lo único que yo habia querido ser para esa persona era una persona perfecta, "sin mancha ni arruga" y no lo habia conseguido. Y puesto que en ese momento no tenía clara cual era mi identidad en Cristo, simplemente callé.

Al traer eso a memoria comencé a recordar cuantas mujeres en la Biblia fueron acusadas, condenadas, etiquetadas, llamadas por un nombre que no merecían, pero que al tener un encuentro con Jesucristo supieron quienes eran realmente. Y quiero mencionar algunas, quizá las mas conocidas, y no precisamente por sus virtudes y cualidades, sino por su pasado imperfecto y lleno de manchas.

Recuerdas a Tamar? la hija de David que fue violada por su propio hermano Amnón? Ella fue rechazada inmediatamente despues de ser abusada por una de las personas a quien ella mas amaba y en quien mas confiaba. Y lo que sucedió despues fue un desprecio total de parte de su hermano, quien una vez satisfecho su deseo físico, la mandó a echar de su habitación, trayendo sobre ella repudio y desconsuelo. (2a. Samuel 13:1-21) Puedo imaginar que ella se sintió como la mujer que menciona Ezequiel 16:6-10 "Y pasé junto a ti y te vi sucia en tus sangres, y cuando estabas en tus sangres te dije "Vive"! Tamar sobrevivió gracias a su hermano Absalón, quien la tomó a su cuidado, la consoló y la justificó.

Y que hay de aquella mujer Samaritana a quien Jesus le dijo "Porque cinco maridos has tenido y el que ahora tienes no es tu marido, esto has dicho con verdad" (Juan 4:18) Muchas relaciones insalubres provienen de una incapacidad emocional. Buscamos nuestra felicidad en relaciones con personas que nunca podrán llenar el vacío que solo tiene la forma de Dios en nuestro corazón.

Tomemos a Maria Magdalena, la mujer controlada por espiritus malignos y que se dice era una prostituta. Ella se convirtió en una mujer consumida por una completa devocion y amor por Jesus despues de tener un encuentro con El.

No podemos excluir de esta lista de "famosas" a la mujer adúltera (Juan 8:3-7). Cuando la trajeron delante de Jesús El no la condenó, vió a una mujer herida y le ministró perdón. El no estaba tolerando el pecado de adulterio, sino que llenó su necesidad - siempre me he preguntado donde estaba el hombre que estaba cometiendo adulterio con ella! Pero es que la sanidad era para ella precisamente en ese momento.

Lucas 13:11-13 nos muestra a otra mujer, encorvada desde hacía 18 años, que no podía enderezarse. Jesus la ve entre la multitud, la llama y le dice Mujer, eres libre! Cuantas veces caminamos llevando en nuestra espalda el peso de nuestras preocupaciones, enfermedades, culpas, verguenzas; encorvadas de tal manera que solo podemos ver el suelo? Pero Jesus nos llama, al igual que a esa mujer, para darnos vida, para liberarnos de esas cargas que El ya llevó por nosotros a la cruz del calvario. El quiere que seamos libres para El y que caminemos derechas y con nuestra frente en alto sabiendo Quien nos sostiene y levanta.

Gracias a Dios que El viene siempre a nuestro encuentro, llama a mujeres encorvadas y las endereza, resucita mujeres muertas, llena las necesidades de aquellas que muchas veces buscamos amor y aceptación en un ser humano, nos da de esa agua de vida eterna.

Y es entonces cuando podemos responder a esa misma pregunta de entonces ¿Quien eres realmente? Yo ahora puedo decir, con absoluta certeza, que soy una hija de Dios, que mi vida está escondida en El, y que si antes fui llamada mentirosa, pecadora, rechazada y desamparada, ahora soy bienaventurada, redimida, santificada, justificada,libre,una Princesa de Dios!

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