El buen nombre


Estoy leyendo un libro cuya versión en el cine me llamó mucho la atención. Se llama "El buen nombre" ( The namesake, en inglés) y su autor es Jhumpa Lahiri y cuenta la historia de un universitario bengalí que sobrevive a un terrible accidente ferroviario, y cuando nace su primer hijo le escoge un nombre en honor a un célebre escritor ruso. El niño,hijo de bengalíes, ciudadano estadounidense y de nombre ruso, debe evolucionar por medio de un viaje en busca de un lugar, de una voz, de un nombre propio en medio de la confusión de la vida... (comentario del editor).

Me hizo pensar en que curiosamente, los seres humanos estamos en este mundo viviendo las mismas circunstancias de ese personaje. Nuestros padres escogen un nombre para nosotros,por el que somos conocidos social y legalmente - algunas veces, como el personaje del libro, el nombre que escogieron no nos gusta. En el transcurso de la vida las personas nos llaman con apodos, algunas veces cariñosos y otras, despectivos (los niños son especialísimos para esto en la escuela). Incluso esos pseudonombres nos pueden llegar a afectar seriamente nuestra personalidad y carácter. Y muchas veces somos juzgados y terminamos creyendo que somos lo que los demas dicen de nosotros. Y vivimos encadenados a esos nombres que nos atan a un pasado, a una circunstancia, a una persona. No somos libres.

Pero cuando aceptamos la paternidad de Dios, El nos da una identidad nueva y perfecta, volvemos a nacer y entonces El nos llama Sus hijos. Y los unicos adjetivos con el que nos llama son llenos de amor. Podemos ser libres de esos nombres y apodos con que los demas nos habian etiquetado.

Y me sorprendí cuando conocí los nuevos nombres con los que El me ha llamado:

"Su amiga, su hermosa, su paloma" ( Cantar de los Cantares 2:13-14)
"Su hermana, su Perfecta" (Cantar de los Cantares 5:2)

Ademas, me dice que soy perdonada, amada, aceptada, justificada, sin condena, libre!

Mi identidad esta en El, quien escribió una nueva acta de nacimiento, con un nuevo nombre para mi, bueno y perfecto, agradable para El. Y en medio de la confusión de la vida, no tengo que buscar un nombre pues El ya me lo dió, ni una voz, por que escucho la suya, mucho menos busco un lugar, por que aunque ahora vivo en un valle de sombra y de muerte, hay un hogar celestial que me espera... Y mi corazón se alegra por eso.

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