lunes, 20 de febrero de 2012

Perlas...


Hace unos días mi hijo me compartió un artículo titulado "Perlas antes del desayuno". Contaba de un violinista que, en plena hora en que todo el mundo se dirigía hacia sus trabajos y por casi 45 minutos, tocó seis hermosas piezas clásicas en su violín, mientras más de mil personas pasaban apresuradamente a su lado para tomar el metro en Washington D.C.

Cada una de esas personas tenia que tomar rápidamente una decisión: se detenían a escuchar, o pasaban de largo con una mezcla de culpa y molestia, conscientes de su codicia pero disgustados por la demanda de su tiempo y quizá de unas monedas?

Nadie lo sabía, pero el violinista que ese día tocaba en la estación del metro al lado de una pared desnuda, era uno de los mejores músicos en el mundo, tocando piezas de la música más elegante que se ha escrito, en uno de los violines más caros que se han fabricado. Nadie lo reconoció, y todo el mundo lo trató como a cualquier músico ambulante de los que suelen verse en las calles, tocando a cambio de algunas monedas, sin saber que una entrada para verlo actuar puede costar más de cien dólares.

Cuando regresé a ver el título del artículo, vino a mi mente aquella parábola escrita en Mateo 13:45-46 " También el reino de los cielos es semejante a un comerciante que busca buenas perlas y al hallar una perla preciosa, fue y vendió todo lo que tenía y la compró" e inmediatamente: Mateo 7:6 " No den las cosas sagradas a los perros, no sea que se vuelvan contra ustedes y los hagan pedazos. Y no echen sus perlas a los cerdos, no sea que las pisoteen."

Pienso en las veces que el Reino de Dios y Su Palabra, como una perla preciosa, es predicada en todo el mundo, mas el mundo no la reconoce como lo valiosa que es, y la gente se limita a pasar de largo, muchas veces disgustada, despreciando y pisoteando el regalo más hermoso que hemos recibido de parte de Nuestro Padre: la salvación por medio del Señor Jesucristo.

Que la Gracia de Dios nos permita recordar siempre que como sus hijos, pertenecemos a Su Reino, que hemos recibido esa perla preciosa en la persona de Jesús y que no podemos despreciarla como lo hace el mundo, para quien el evangelio es "locura" (1a. Corintios 2:14 "Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura; y no las puede entender..." )

No dejemos de interceder por cada persona que ahora pasa de largo, y que ignorando el valor de esa perla preciosa, la pisotea y menosprecia. Con amor en Cristo Jesús.

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